sábado, 29 de junio de 2013

¿Qué más se puede pedir?

Era otoño. Las ojas de los árboles estaban por el suelo, hacía frío y estaba nublado. Pero yo estaba agusto, estaba contigo. Recuerdo que tú me dejaste tu chaqueta. Era grande, pero me daba igual. Era tuya, olía a ti. Yo tenía frío y tú me abrazabas, me gustaba estar contigo. Yo te quería. Te había echado de menos todo ese tiempo, y por fin te tenía aquí, a mi lado. Parecía mentira. ¿Sabes lo que había esperado ese momento? Y era perfecto. Estaba contigo, ¿que más se puede pedir?

Y te fuiste sin decir adiós...

Estás rara. No quieres saber nada de nadie. ¿Qué te pasa? Has cambiado. Recuerdo esa niña risueña que se pasaba el día riendo. Ya no quieres estar con nosotros, cuando sales vas con otras personas y, si te hablamos, nunca contestas. Te saludamos por la calle y tú miras hacia abajo, como si no lo hubieras oído. ¿Por qué? ¿Por qué has tenido que cambiar? Todo era genial. Hasta que le conociste. Sólo querías estar con él, nunca estabas con nosotros. Y mírate ahora, él se ha ido y tú has cambiado. Ya no tienes ese brillo que solía aparecer en tus ojos, ya no ríes, ya no estás con nosotros, ya no nos diriges la palabra. ¿Por qué cada vez te distancias más? Todos te queríamos, chica. Pero cada día estás más rara, más fría. Has perdido a una gran familia, cariño. Vete con esas personas que según tú "te caen mejor, son más simpáticos". Pero créeme, ninguna de esas personas te va a querer más de lo que te queríamos nosotros. Y así te fuiste, sin decir adiós...

viernes, 28 de junio de 2013

Felicidad.

¿Sabes? Mi felicidad nunca va a depender de ti. Que las personas importantes son las que te quieren cuando ni tú mismo te soportas.

¿Crees que vale la pena estar triste por una persona que ni te saluda por la calle? ¿Para qué? Que hay muchísima gente ahí fuera que te quiere, ¿por qué vas a malgastar tus lágrimas por alguien que no se las merece?

La vida son tres días y ya vamos por el segundo; no desaproveches este tiempo que vale oro, disfruta, diviértete, y sobretodo nunca dejes de sonreír.

Adela.